Barbie: visionaria, polémica, ícono de culto, objeto de deseo y ahora éxito de Hollywood

Margot Robbie le da vida a Barbie en la película que se estrena este jueves.

En el Día del Amigo en Argentina llega a los cines “Barbie”, una de las películas más esperadas de los últimos años. Con la dirección de Greta Herwig y protagonizada por la australiana Margot Robbie, (que parece más Barbie que la mismísima Barbie), este filme renovó la obsesión por este juguete, que se volvió un verdadero fenómeno social (y un suceso viral), comparable con las entregas de Harry Potter. Solo que esta vez no serán las niñas y niños disfrazados de brujos y brujas quienes harán filas en las boleterías, sino millenials que acudirán en masa con outfits rosa chicle.

Este filme no es el primero protagonizado por la blonda. Pero, a diferencia de sus predecesores, está orientado a un público adulto nostálgico. Que Barbie tenga un millón de amigas con un millón de ocupaciones eclécticas (que van desde sirena hasta Nobel de física), que siempre ande en puntitas de pie, que baje de su casa de ensueño volando, su intrigante bombacha de plástico y el homoerotismo en el mundo del los Kens, son algunos de los tópicos que explorará Greta, que propone hacer un revisionismo histórico/ irónico de los clichés de esta muñeca. En la trama, ella se hace preguntas existenciales (como cuál es el sentido de la vida y la muerte), que amenazan romper con su vida de plástico fantástica. Un comentario metadiscursivo que, obviamente, es un guiño cómplice con quienes sí jugaron con Barbies.

El estreno de Barbie y el entusiasmo de sus fans
El estreno de Barbie y el entusiasmo de sus fans.

Barbie: entre vanguardias y conservadurismos

  Demasiado liberal para los conservadores, demasiado conservadora para los liberales. Visionaria, polémica, ícono de culto y objeto de deseo. Como los personajes más atrapantes de la historia, ella habilita varias lecturas por su multiplicidad de capas de sentido y matices contradictorios (rosas, obvio). Y, como las celebrities, Barbie y sus amigas también estuvieron envueltas en distintas controversias, que hablan más de los conflictos de distintos climas de época, que de ellas mismas. Tal es así, que hasta podemos hacer una historiografía del siglo XX a partir de las distintas líneas de Barbie que se fueron sucediendo y sus escándalos más sonados.

Y es que Barbie fue lanzada al mercado en 1959 y ya lleva 64 años en la Tierra (aunque en su mundo de fantasía sigue siendo una “jovencita”). Durante casi sesenta años fue un fenómeno pop que reprodujo, desde una personalidad siempre positiva, camp, alegre y kisch, las tendencias culturales y miradas sobre el mundo que marcaron las décadas. Un rasgo distintivo que la mantuvo siempre vigente (además de ser la más fashionista de las góndolas. Dato aparte: fue modelo de Versace, Armani y Dior, entre otras firmas de alta costura).

Desde el movimiento flower-power hasta el estilo mod de los 60’s, la incursión de las mujeres en un mundo laboral cada vez más competitivo, el glam rock de los 80’s y la cultura de la self-fame woman neoliberal de los 90’s. Barbie representó todos estos rasgos históricos. Al mismo tiempo que, obviamente, también marcaba ciertas pautas de socialización femenina idealizadas, afiliadas a una expectativa sexo genérico heteropatriarcal. Lo cual no es contradictorio con su esencia vanguardista, porque, al fin y al cabo, lo patriarcal como dispositivo de control social nunca dejó de estar presente, y de manifestarse de una forma u otra.

Ryan Gosling y Robbie como Barbie y Ken
Ryan Gosling y Robbie, como Barbie y Ken.

Tal vez el gran conflicto de Barbie fue, justamente, tener que negociar con las demandas de los padres y madres conservadores, y las exigencias de las voces más progresistas. Esto fue así desde el día uno. Con sus curvas pronunciadas y su mirada irreverente de soslayo, su primer modelo escandalizó a las familias de bien, que tampoco estaban de acuerdo con que ella solo vistiera un bañador. Sin embargo, Ruth (esposa de uno de los dueños de Mattel y creadora de esta muñeca), apaciguó las aguas con un rediseño de Barbie donde aparecía caracterizada como una novia de ensueño. ¡Ahora sí las niñas tenían un role-model adecuado!

Sin embargo, Barbie también supo responder a las tendencias de un mundo cada vez más progresista, haciendo de ella una mujer adelantada a su época. Fue así que, en los 60’s, abandonó su imagen de novia y ama de casa, para triunfar en todo tipo de profesiones, cada vez más competitivas y exigentes. Es una vanguardista y visionaria: tiene más de 150 carreras, se postuló varias veces como presidenta, llegó a la luna antes que Neil Armstrong, tiene licencia para pilotear aviones comerciales, es miembro del ejército de EEUU y en los 70’s ya era cirujana. Todo eso, manteniendo una delicadeza etérea comparable con la de Lady Di.

A lo largo de los años, a su vez, introdujo a su universo a amigas afroamericanas, latinas, asiáticas y con discapacidades, que buscaban representar un mundo más heterogéneo, con el que más niñas pudieran identificarse. En la última década, se acopló a las demandas por la diversidad del movimiento #MeToo lanzando una línea de muñecas usuarias de audífonos, con síndrome de down, prótesis ortopédicas, vitíligo, más altas y más petisas, con cuerpos un poquito más gordos (tampoco tanto) y con una variedad inédita de tonos de piel. En julio de este año, hizo en su Instagram un posteo para celebrar el mes del orgullo (a pesar de que generó una oleada de críticas entre los conservadores al estilo “Con mis hijos, ¡no!”). Así que también podemos decir que es una aliada del colectivo LGBTIQ+.

Pero, como adelantamos, sus buenas intenciones progresistas y “woke” también fueron objeto de cancelaciones y de cólera colectiva.

Una mueca todas las fisonomas
Una muñeca, todas las fisonomías.

Entre sus versiones más polémicas se encuentra la Barbie “Slumber Party” (Pijama Party) que venía con una balanza que marcaba 50 kilos y un libro de recomendaciones para bajar de peso que decía, taxativamente: “No comas”. En 1975 llegó “Growing Up Skipper”, donde la hermana de Barbie pasaba de ser una niña a una “adolescente curvilínea” con un mecanismo que hacía que aumente unos centímetros de estatura y le crezca el pecho. Un escándalo absoluto. Midge, la mejor amiga de Barbie, también tuvo lo suyo. Apareció en las góndolas embarazada, pero sin anillo de casamiento ni marido: los papás y mamás protestaron inmediatamente, consideraron que era una indecencia que promovía el embarazo adolescente. En 2002, Mattel la dicontinuó.

También estuvo la Barbie “Oreo fun” de 1997, que fue criticada por su connotación racista (una Barbie afroamericana caracterizada como una Oreo tenía todas las fichas para ser cancelada) y Becky “Share a Smile”, de ese mismo año, que también fue bajada. ¿El motivo? Aunque fue la primera usuaria de sillas de ruedas (punto a favor), no cabía en el ascensor de la casa de Barbie. El saldo dio negativo. Y, finalmente, está uno de los escándalos más curiosos: en 2010 salió la Barbie “Video Girl”, que tenía una cámara de video en su interior que podía grabar hasta 30 minutos. Algo muy novedoso que, sin embargo, llamó la atención del FBI, que alertó que podía hackearse fácilmente por pedófilos.

El juguete sum profesiones a tono con el acance de la muejr en el mercado laboral
El juguete sumó profesiones a tono con el acance de la muejr en el mercado laboral.

Más allá de esto, su habilidad de adaptación a los intereses infantiles fue decreciendo llegado el nuevo milenio, donde se complejizó el captar a la audiencias más jóvenes, que dispersan su atención en las pantallas. Sobre todo porque, a partir del 2000, se volvieron populares las muñecas que presentaban una imagen más lolita sensual, y Barbie siempre fue una chica un poco remilgada. Para muchos, pasó de ser un juguete a un objeto de colección para adultos. Actualmente, está tratando de volver a encontrar su lugar en el mundo, posicionándose entre los papás y mamás más progres como una muñeca con una cualidad educativa y “empoderante”. De hecho, su último slogan es: “Imagina las posibilidades”.

Como dijo la periodista Sofía Martinez de Messi, no hay niño o niña que no tenga una camiseta del 10: original, trucha o inventada. Esta premisa se puede aplicar a las Barbies. Durante años, los juguetes “para nenas” estaban orientados a que ellas reproduzcan tareas de cuidado; tal vez, como un preámbulo de lo que serían sus vidas a futuro. Sin embargo, la chica Mattel las cautivó por las posibilidades que les brindaba a la hora de imaginar otros mundos posibles, donde ellas podían proyectarse (en una joven idealizada) viviendo realidades alternativas, más interesantes, glamorosas y complejas. Esta característica, incluso, superó a las Barbies originales, ya que también se aplicaba a sus réplicas que, en esta parte del mundo, se vendían en los todo por dos pesos y se desmembraban continuamente n medio del juego.

Y, a pesar de que la blonda siempre fue criticada por representar una imagen inalcanzable de la belleza femenina y un abordaje algo conservador, los usuarios y usuarias siempre encontraron la forma de llevarla hacia el terreno de lo irreverente, queer y desacatado. Las niñas y niños las rapaban, les pintaban el pelo, las “tatuaban” con marcadores indelebles, las hacían pasearse en topless y hasta les inventaban romances entre ellas; porque, al fin y al cabo, siempre supimos que Ken era un aburrido que no estaba a la altura. Quizás, sin ponerlo en palabras, las niñas y niños jugaban a tener una comunidad desobediente de Barbies lésbicas y poliamorosas, que tenía reducido a Ken como siervo.  Porque, como dice la premisa de Greta: “Barbie es todo. Ken es solo Ken”.

Fuente: https://www.telam.com.ar/notas/202307/634380-barbie-historia-icono.html