Cómo volver a contar los clásicos con ilustraciones novedosas: Lorente visita la Feria del Libro – FM Digital Empalme

La labor del dibujante, la potencia de la infancia en la literatura y la posibilidad de ampliar historias clásicas o traficar subjetividades a través del dibujo son algunas cuestiones sobre las que habló con FM Digital Empalme el español Antonio Lorente, célebre por la ilustración de clásicos como “Ana la de Tejas Verdes”, “Mujercitas” o “La leyenda de Sleepy Hollow”, un trabajo que lo trajo por primera vez a la Argentina y que presenta en la 48° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires y el porteño museo Malba.

El encuentro con los lectores

Lorente se reúne por estos días con su público en La Rural para firmar algunos de los clásicos que revitalizó con ilustraciones personalísimas, que le dieron notoriedad entre los amantes de los libros álbumes. Ya lo hizo con mucha convocatoria en la icónica librería Ateneo Grand Splendid y volverá a hacerlo el sábado al mediodía en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires con una charla sobre clásicos literarios reinterpretados desde la imagen, gratuita y de inscripción previa.

La convocatoria de Lorente (Almería, 1987) se ve intergeneracional.  La Feria lo espera nuevamente este sábado a las 16 en el local 1617 de la editorial Edelvives, que publica sus trabajos en Argentina. 

Dentro del Pabellón Amarillo, son niños, jóvenes y adultos los que asisten a cada encuentro: lectores que aman una literatura potente, la fuerza motora de la ilustración y una estética donde el extrañamiento se vuelve crucial.  

Son dibujos donde pervive el Fantasy y la estética victoriana. Sea la disruptiva Ana, la niña pelirroja creada por la canadiense Lucy Maud Montgomery en 1908; las mujercitas que Louisa May Alcott presentó por primera vez en 1868 en Estados Unidos; el terrorífico jinete que Washington Irving vislumbró en 1820; o el irreverente “Peter Pan” al que el escocés James Matthew Barrie le dio el poder de volar a principios de siglo pasado. 

Me gusta mucho el mundo de los sueños, lo mezclo mucho con mi trabajo. Empecé siendo muy terrenal y poco a poco fue saliendo así, más espiritual. Descubrí que no tengo que ser el que pisa tierra”

ANTONIO LORENTE

“Es mi personalidad, mi manera de ver el mundo y lo que me rodea”, afirmó el autor, que se considera un extraño en Andalucía por almeriense y un extraño en España, por andaluz. Y continuó: “También hay música en mis dibujos. Édith Piaf, jazz, blues, Big Mama Thornton, Whitney Houston. Quiero decir: hay de todo”.

“Me gusta mucho el mundo de los sueños, lo mezclo mucho con mi trabajo. Empecé siendo muy terrenal y poco a poco fue saliendo así, más espiritual. Descubrí que no tengo que ser el que pisa tierra. Siempre digo que mis dibujos son desproporcionados, tienen los ojos muy grandes, pero es que hablo a través de la mirada de mis personajes”, contó.

Todo empieza por los ojos 

Lorente contó más de una vez que empieza a dibujar a sus personajes a partir de los ojos. “Me gusta e inspira mucho la mirada de las personas –dice-.  A veces voy en el metro y me impactan ciertas profundidades en la forma de mirar. Y la gente me mira como diciendo ¿qué ves? Yo les pido prestada la mirada por un rato y después se la devuelvo”. 

De hecho, suele usar personas que conoce para ilustrar sus libros y trabajos: sus sobrinos para Wendy y un Peter Pan hippie y andrógino; la sobrina de su pareja para una de las mujercitas de Alcott; él mismo aparece en “Las aventuras de Tom Sawyer”, de Mark Twain. Tomó a Adrien Brody, actor de la película “El pianista”, para dibujar al protagonista de “La leyenda de Sleepy Hollow” en una producción ilustrada muy gótica que remite a clásicos cinematográficos como el de Tim Burton, donde a Ichabod Crane lo interpreta Johnny Depp. 

“Todos mis libros están conectados, todos se interrelacionan”, dijo. Hay un mapa del tesoro que en esta charla devela en partecitas. El resto podrá descubrirlo, a su tiempo y con sus mañas, cada lectora y cada lector que se sienta convocado de ir tras las pistas que comparte Lorente, sentado a la mesa de un café del barrio porteño de Villa Crespo, con FM Digital Empalme.

– ¿A qué responde esa extrañeza que persiste en tus ilustraciones?

– Me gusta mucho pintar la melancolía, he viajado mucho por aquí, no por Latinoamérica donde es la primera vez que vengo, pero viajé mucho y siempre he estado echando de menos. Echando de menos en el mar, a mi madre, mi familia. Y aunque me siento muy andaluz, Almería es el culo del mundo, somos la rareza de Andalucía porque estamos como en la esquina, casi en Murcia, casi sin sevillana, y algo de todo esto debe haber. Además de que mis ilustraciones son lecturas más oníricas. Me gusta mucho el mundo de los sueños y por eso lo mezclo mucho con mi trabajo.

¿Cómo es que Brody termina siendo el protagonista de tu visión de Sleepy Hollow?        

– La gente me dice ¿prefieres a Johnny Depp? Y yo les digo léete el libro. Tim Barton me apasiona, creo que se nota en mi trabajo muchísimo, pero en esa película hace otra historia y yo al final estoy adaptándome a un clásico y, bueno, si tengo la potestad de trabajar con la imagen de alguien en mi imaginario, transformar esa cara, ese rostro, lo hago. Me pasó con la modelo y actriz Cara Delevigne, que la quise hacer Campanilla en “Peter pan”. O sea, utilizo a gente que tengo alrededor. Porque cuando me leo un libro y no puedo parar de imaginarme a alguien, cuando mi propia mente va formando el personaje y ya no puedo salir de ahí, no puedo ver otra alma ni otro rostro que ese, es cuando decido que lo voy a usar.

-¿Las ilustraciones de los dos tomos de “Mujercitas” son digitales o analógicas?

– Hay de todo. Soy caótico a la hora de trabajar y no tengo una dinámica de ‘lo hago de esta manera’. La pintura digital viene casi por obligación, me desarrollé como pintor digital por pura necesidad pero vengo de Bellas Artes, de la pintura clásica y de pintar 900 bodegones en un mes, así que hay veces que hay mezclas y creo que esa es la magia de mi trabajo, de la mezcla de todo lo que soy, de lo que me gusta experimentar y del error también. Tengo mucho error al dibujar pero la mancha se queda. ¿Por qué hacer un drama? Asimílalo.

Además de ilustrar clásicos, expusiste trabajos random en galerías de arte de España, Gran Bretaña e Italia, países donde también viviste. ¿Cómo comenzó tu enganche con el dibujo?

– He sido dibujante toda la vida, desde que recuerdo tengo un lápiz en la mano, pero empecé como ilustrador cuando empecé a contar historias con esos trazos. El dibujante hace una sirena con su colita de sirena, el ilustrador te cuenta una historia con ella: la cuelga de una red de pesca, sugiere un mar contaminado… hace una narración. Esa es la diferencia. Y yo meto mucho concepto, me encanta eso, porque la labor del ilustrador es preguntarse qué está ilustrando, capaz no estás ilustrando solo esa historia. En “Ana de Tejas Verdes” utilizo el viento para expresar el movimiento que trae Ana consigo y a las vidas de esos hermanos Marilla y Matthew Cuthbert. En las ilustraciones se hace presente una ventolera que se va aquietando conforme Ana crece. Y “Sleepy Hollow”, por ejemplo, un cuento sobre la psicología del miedo, comienza en tonos café que se van oscureciendo conforme el miedo avanza hasta un amanecer rojizo y esperanzado al final.  

Tu versión de “Ana de Tejas verdes” vendió 52 millones de volúmenes. ¿Cómo llegó ese clásico a tus manos?

– No lo conocía y no tenía ganas de hacerlo. Me acuerdo que fui a casa porque estaban mis dos hermanas, 13 y 10 años mayores que yo, se los comenté y las dos empezaron ‘¡me muero!’ ‘¡Tienes que hacerlo!’, entonces me lo leí y me enamoré perdidamente del personaje, de la historia, de todo. Y encima fue un éxito. Hay muchísimas personas que gracias a la visualización superficial o breve de la serie que salió en Netflix han rescatado el personaje de Ana y ha empezado a haber un fenómeno fan súper potente de los libros originales y eso es súper bonito. Yo con Ana me siento muy en deuda, porque me siento muy parecido a ella. Es como mi hija de rebote. ¿Sabes lo que te digo? La que no deseas pero la que más quieres. Y creo que se merece que cuando me preguntan con qué libro te quedas, diga con Ana. 

¿Qué libros y películas moldearon el imaginario que manejás en tus trabajos?

– “La historia sin fin” es mi libro de infancia, no recuerdo si vi primero la peli pero al día de hoy es mi libro de cabecera, me apasionan los dos relatos de maneras diferentes, al libro lo leí como 15 veces. Luego, como todos, tuve en mi cumbre con Harry Potter, lo que tampoco me diferencia mucho del resto del mundo. De mayor, pues, me gusta muchísimo cómo escribe José Saramago. Además soy un amante de la poesía, me gusta mucho Federico García Lorca y, luego, “Los renglones torcidos de Dios”, de Torcuato Luca Tena, ese libro me impactó muchísimo.

¿Tenés expectativas de este paso por Argentina?

– Nunca suelo ir con expectativas a los sitios nuevos porque bueno, voy un poco a ver qué se presenta. Yo lo mismo voy a la charla para dos personas que para 500 y tan feliz. Mi trabajo ha venido casi sin esperar nada, no he sido una persona especialmente ambiciosa, he trabajado muchísimo y también he tenido mi puntito de suerte, todo ha venido poco a poco, casi sin querer y tal vez ahí está el gusto.

Fuente: https://somostelam.com.ar/noticias/cultura/como-volver-a-contar-los-clasicos-con-ilustraciones-novedosas-lorente-visita-la-feria-del-libro/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=como-volver-a-contar-los-clasicos-con-ilustraciones-novedosas-lorente-visita-la-feria-del-libro